Todo lo que pasaba por mi cabeza es que debia haber algun maldito lugar en mi ropa donde hubiera puesto los cerillos. Los cerillos. Cuando mama decia que el cigarro me iba a matar en complicidad de los cerillos, solia contestarle con alguna palabrota, acompañada con el usual “de algo me habia de morir”, y pues como dicen por ahí, vamonos haciendo menos, y yo ya casi me hago menos, aunque la muerte no llego cuando yo creia, sino en pequeñas dosis, de poco en poco, en forma de la maldita diabetes que ya se llevo mis dos piernas, y uno de mis riñones. Y si se lleva mis pulmones que importa. Mi cuerpo se ha estado muriendo en pedacitos, porque mi condenada alma ya esa pertenece al infierno desde mucho antes que supiera hablar. Yo lo sabia, pero todo se me confirmo la noche de los infortunios, que como esta, era fria, aunque mucho mas oscura. Para eso queria yo los cerillos. Caminando en la oscuridad de mi pueblucho polvoriento, y lleno de nogales, noche cerrada y sin luna, regresando de la borrachera de costumbre. Buscando los cerillos. Condenados cerillos, como se me esconden. Antes de irme a de donde venia, habia tenido un pleito de aquellos con mi mama. Siempre quiso controlarme y nunca lo logro, y mas bien yo contribui a que desde hace mas de 40 años, permanezca olvidada en alguna tumba del cementerio que nunca me he dignado conocer. Pa, que?. Ai no hay nada. El caso de todo esto es que todos me decian:Albino, te vas a condenar, que mira que te vas ir al infierno, que se te va a aparecer el chamuco. Tonterias¡, aquí el unico diablo soy yo. Y me salia riendo de mi casa como la noche susodicha de los cerillos. Pues venia pues, como decia antes , caminando por la calle abasolo, hasta arriba, alla por donde comienza en la guerrero, mi casa estaba donde la calle terminaba en el rio, que entonces todavía era profundo y se tragaba a los que se confiaban de el. Habia nogales a ambos lados del camino, y pocas casas, eran los cincuenta y yo era un jovenzuelo sin oficio ni beneficio, que venia de bailar y divertirse después de haber golpeado a su mama.. No habia luna, y como era alla por octubre, el suelo, terroso, estaba tapizado de hojas secas, y el cielo de ramas de arbol desnudas, como manos huesudas con uñas largas, arañando el cielo. Nunca he sido miedoso verdad de dios que no, no era miedo lo que tenia, pero caminaba despacio, buscando los cerillos para prender el mendigo cigarro, y de tanto en tanto me parecia escuchar pasos amortiguados por las hojas,. Bajaba la cabeza buscando en mis bolsillos, y me parecia con el rabillo del ojo ver sombras deslizandose de arbol en arbol, como escondiendose. Algo me cuchicheaba cerca del oido y me enchinaba el cuerito de la nuca. Camine mas de prisa, no porque tuviera miedo mas bien porque habia escuchado que habian robado a algunos cristianos muy tarde por la noche, y pos yo iba solo, y nunca andaba armado. Era pura precaucion. Los cerillos no aparecian y el cigarro en mis labios se humedecia. Era mi imaginación o hacia mas frio. Tal vez si, porque del rio comenzo a levantarse una bruma, una neblina, que era normal en aquella epoca del año, pero con mi estado de animo aumentaba mi nerviosismo. La calle me parecia larga, como si no avanzara, y de pronto senti con certeza pasos detrás de mi. No soy cobarde, como dije pero tampoco es la de ahí, andarse arriesgando nomas poruqe si, asi que acelere mas el paso. Los pasos detrás de mi arreciaron tambien. Las hojas crujian , las sombras avanzaban. Iba a comenzar a correr cuando me freno una figura ante mi. Trate de esquivarla pero era tarde. Estaba frente a el. Suspire aliviado al ver que era algun otro trasnochado como yo, y para disimular, recordando que traia el cigarro en la boca todavía, le dije: No trae un cerillo, compa?…El fulano, que traia un sombrero y vestia gabardina larga, y al cual no podia ver mas que la silueta poque la noche era oscura y brumosa y yo ya de por si era miope, metio su mano al abrigo, y saco un encendedor. ¡Que lujo¡ un encendedor, señores. Este tipo es de dinero, me dije. Lo encendio y acerco a mi cara para encender el cigarro, y entonces lo vi. La mano que sostenia el encendedor , era mas bien una garra, con uñas largas, filosas, como las de un animal, y pelo hirsuto y negro, mi cigarro cayo, retrocedi, aterrorizado, y entonces la luz del encendedor ilumino a una criatura con ojos rojos encendidos, una sonrisa horrible, causa de que desde entonces tenga insomnio todas las noches. De su frente sobresalian dos cuernos enormes, como de chivo, que se enroscaban y apuntaban al cielo, sus dientes amarillos, en aquella boca negra como la vida que he llevado, tenian manchas rojas, como de sangre,. Solto el encendedor que alcanzo a iluminar dos patas deformes, una de las cuales parecia como de gallo, y la otra era , adivinaron, de chivo. Corri despavorido, y senti detrás mio, como un aleteo, pero no quise pararme a averiguar, corri a todo lo que daban mis piernas. En lugar de avanzar parecia que me alejaba cada vez mas de mi casa de mi hogar, de mi madre. Mi madre, que yacia muerta, tendida mientras yo me divertia, mi madre que fue mi ultima condena, mi madre que ya no abriria la puerta para que yo pudiera escapar de aquello que no sabia yo que era, poruqe según yo ahí el unico diablo era yo. . Sentia ya el aliento de aquella cosa atrás mio, arriba de mi, casi sus uñas arrancando mis carnes, casi llevandose mi riñon, casi cortando mis piernas, cuando llegue a la puerta de mi casa.. y cai desmayado…
OSCURO.- Parte 1
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